Camino de Santiago.02

Llegados a este punto, deseamos emprender el Camino. Estamos preparando nuestro cuerpo para hacer frente al esfuerzo que ello supone. Ya tenemos, más o menos clara, la fecha para empezar y el correspondiente equipamiento.

¿Cuánto cuesta?

Buena pregunta, me alegra que se plasme sobre la pantalla. Ya mencioné que a las piernas, desde Roncesvalles, les cuesta aproximadamente 1.200.000 pasos. Lo que le puede costar al bolsillo de cada uno es más difícil de calcular, puesto que intervienen muchos factores, personales y circunstanciales. Intentaré presentar un presupuesto orientativo y razonable en base a mi experiencia.

Invesión previa

Esta es fácil de calcular. En lo referente al equipamiento, basta ir añadiendo ítems de todo lo que vayas a necesitar en la cesta de Amazon o equivalente. Así obtendrás una cifra. El siguiente gasto previo deriva del desplazamiento al punto de partida. Si es desde el lugar donde vives, estás de suerte: 0€.

Gasto diario

Una vez en marcha, el primer gasto es el desayuno; supongamos que no está incluido en el alojamiento, es lo normal, pongamos 3€. Como somos tipos duros, por el camino viviremos con lo que nos quede en la mochila, sólo vamos a considerar 2€.

La tentación que provoca el aroma de una panadería cercana o el escaparate de una pastelería, que se interpone en nuestra ruta, puede ser irresistible. Mi condición de peregrino propició, que en algunos de esos establecimientos, se me obsequiara con productos extra. Con esos escuetos 2€ también podríamos cubrir la necesidad de una bebida caliente con la que mitigar el dolor que producen las manos ateridas por las bajas temperaturas.
Tarde o temprano se llega al destino planificado en la hoja de ruta. En el albergue seleccionado, si es que se ha podido seleccionar, se sella la credencial y se paga; tirando por lo bajo pongamos 10€ como media.

Los tipos duros sólo hacemos una comida al día, generalmente entre las 18h y las 19h. Lo ideal es que el albergue disponga de cocina con el correspondiente menaje; eso permite ahorrar y llevar una dieta equilibrada. Se puede comprar en el supermercado o tiendecita más próxima lo que apetezca. Ayuda el formar una «familia peregrina«, es decir, un grupo reducido de peregrinos con los que compartir gastos comunes. Hay bastantes productos que no se pueden comprar en dosis individuales, huevos, vino, aceite, arroz, galletas etc. En el seno de una de estas familias se puede zanjar la cuestión alimenticia holgadamente con un presupuesto de 8€. En caso contrario, calcula 12€ para un menú normalito. Estadísticamente computaremos 10€.

Otros gastos

En temporada baja el día es corto y el Sol calienta poco, eso si se tiene la suerte de que luzca. No queda más remedio que lavar y secar la ropa por medios electro-mecánicos. Prácticamente todos los albergues disponen de lavadora y secadora; de media 3€+ 3€. Para este gasto también viene bien tener socios con los que compartir. Una frecuencia razonable para usar la lavandería, a menos que uno sea muy cochino, sería de 3 días, ello equivale a 2€ por día.

Como somos tipos duros, pero no insensatos, conviene contar con un fondo para imponderables, que cubra algún paso por la farmacia, algún accidente con la ropa (ejemplo: yo me encontré unos calcetines estupendos, que me vinieron de perlas; ergo alguien los perdió y tuvo que reponerlos)… Podríamos poner 2€ x día para este fondo.

Puede suceder que un día no encontremos un albergue disponible, o que hayamos pasado varias malas noches por culpa de peregrinos que roncan como “rinocerontesaurios”, o que el compañero de litera no pare de moverse en toda la noche… Hay muchas circunstancias que pueden entorpecer la recuperación de la energía necesaria para continuar. Entonces se hace casi imprescindible pasar alguna noche en pensión u hotelito, con el fin de asegurar un buen descanso. En mi caso, tal circunstancia se dió en 5 ocasiones. Si se consigue una habitación por 35€, ello supone 25€ extra por día; en total 125€. Por 5 días.

Totalizando

Sin contar la inversión previa y dejando de lado lo que se haga en Santiago.

  • Gasto diario: 3+2+10+10 = 25€
  • Lavandería y accidentales: 2+2 = 4€ x día
  • Gasto por 5 alojamientos extra : 125€
    Resumiendo:
  • El Camino Francés en 33 etapas dificilmente saldrá por menos de 1.082€.

El cómo y el cuándo se vuelva desde allí, es otro cantar.

La navegación

Si cada día debemos caminar unos 23Km de media, es poco apetecible tener que hacer más kilómetros y perder tiempo de descanso por haberse perdido. Lo cierto es que perderse, en condiciones normales, es difícil. Por lo menos el Camino Francés está muy bien marcado. Hay varios tipos de marcas o señales; desde las más lujosas y escasas: placas metálicas de acero o bronce incrustadas en el suelo; a las más económicas y abundantes: flechas amarillas pintadas en cualquier superficie; pasando por placas en postes de madera e hitos estilo mojón de carretera.

Ahora bien, pueden darse condiciones meteorológicas adversas, que oculten las señales; la nieve es especialista en ese menester. Pueden darse señalizaciones contradictorias o modificadas intencionadamente por gente interesada en que pases frente a su negocio. Sin descartar al típico «graciosillo», indeseable o malvado que cambie la dirección de la señal, por el simple placer del mal.
Por todo ello es interesante disponer de un sistema de navegación. Seguidamente explico cuál fue el método por el que me guié.

En la actualidad, quien más quien menos, tiene un teléfono inteligente con GPS y multitud de “App’s” instaladas. Si no se tiene una aplicación para manejar mapas, aconsejo instalar la que yo uso: OruxMaps. Por otra parte, en la página web: Gronze.com, se puede obtener la información relativa a la ruta elegida y a la etapa que corresponda. Te ofrece información sobre los albergues que hay a lo largo del recorrido: con *fechas y horario de apertura, teléfono de contacto, descripción del equipamiento y servicios, fotos, comentarios y precio. Puntos de interés turístico y cultural… además de lo principal: el track (.gpx, .kml) del recorrido que se puede descargar y visualizar en el móvil con la aplicación OruxMaps o equivalente.

Ventajas

La combinación de estas “tecnologías” garantiza saber en todo momento dónde se está y cuánto te falta para llegar a tal o cual sitio. De este modo se puede:

  • Administrar el esfuerzo.
  • Rectificar la ruta, en el caso de que te hayas despistado, sin tener que retroceder.
  • Buscar una variante en el caso de que el camino esté cerrado por obras, desprendimientos o peligros en general.
  • Determinar la mejor alternativa cuando los fenómenos meteorológicos se empecinan en ponerte a prueba.

Puntualizando

(*fechas) En bastantes ocasiones los albergues que había seleccionado para alojarme los encontré cerrados, aunque en gronze.com se indicaba que estaban operativos. La culpa no se la atribuyo a gronze.com, sino a los responsables de los albergue, que no cumplen con las fechas comprometidas. El “negocio es el negocio” en función de las fechas en las que ese año caiga Semana Santa.

Respecto al uso de la tecnología me gustaría puntualizar, que, en principio, su abuso va contra los principios generales por los que se peregrina:

«Por unas semanas caminas en busca de tu yo interior, desconectando del mundo exterior, sus rutinas y servidumbres.»

En mi caso el móvil era básicamente una herramienta para el control de la ruta y la previsión meteorológica. Antes de acostarme, comunicaba a mis dos familiares más directos vía «guasap» a qué ciudad o pueblo había llegado y no admitía, ni emitía llamadas de voz. La excepción que confirma la regla fué una única llamada a mitad de Camino.

Peregrinando en invierno antes de Semana Santa, aproximadamente el 75% de los Albergues está cerrado. Por experiencia propia: «sabe a cuerno quemado» llegar, ¡por fin!, al alojamiento seleccionado en las guías y encontrarlo cerrado, teniendo que buscar otro que, en más de una ocasión, también lo está… cuando consigues tumbarte a descansar puedes haber caminado unos cuantos kilómetros de postre. Es por esto que, finalmente, procuraba confirmar la noche anterior, la operatividad del albergue al que dirigiría mis pasos.

Con el paso del tiempo van apareciendo app’s como setas en un otoño húmedo; algunas de las cuales están dedicadas a El Camino y más que seguirán apareciendo. Gracias a ello, cada cual puede ensayar su propia metodología, si la aquí expuesta no se ajusta a su estilo. Volver

Un comentario

  1. Creo que de los gastos diarios tranquilamente se puede restar, el importe que uno se gasta en la vida cotidiana para comer, etc., y calcular así el importe «extra» que le costara hacer el camino.
    Gracias por compartir tu experiencia
    Mowl

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